Contra la razón

Encontramos este artículo en El Diario Digital de Ansoáin

La posible apertura de una clínica abortista en Ansoáin me sugiere unas reflexiones que quisiera compartir con los lectores. Nuestra legalidad contempla como una infracción muy grave “la captura, tenencia, destrucción, transporte, muerte, deterioro, recolección, comercio, exposición o naturalización, no autorizadas, de especies de animales catalogadas en peligro de extinción o sensibles a la alteración de su habitat, así como de sus restos, sus huevos, larvas y crías” (Ley Foral 2/1993, art. 113). El hecho de calificar del mismo modo la destrucción de animales adultos como la de huevos, larvas y crías pone de manifiesto la convicción racional de que no hay un cambio cualitativo en el transcurso de la vida del animal. Así, quien destruye un huevo del quebrantahuesos destruye un quebrantahuesos, ni más ni menos. El tamaño, la forma o el estadio de desarrollo no cambian el ser, no hacen que algo sea otra cosa distinta de lo que llegará a ser. Por la misma razón, quien destruye una cría del ser humano destruye un ser humano. Porque del mismo modo que los quebrantahuesos generan quebrantahuesos, los humanos generan individuos de la especie humana y no otra cosa. La ciencia actual nos proporciona una confirmación experimental de esta convicción del sentido común, ya que desde el momento en que el óvulo y el espermatozoide se unen puede constatarse la existencia de un nuevo ser con un código genético humano nuevo, distinto al de los progenitores.

Por eso, constituye una aberración racional y moral que no se reconozcan la dignidad y los derechos del ser humano en una determinada fase de su existencia. Pero los poderes públicos se han enfrentado a la razón y han legalizado la eliminación del ser humano en sus primeras catorce semanas de existencia y, en determinados supuestos, hasta la semana vigesimo segunda. ¿Qué clase de misterio acontece en la semana catorce para que lo que antes no era humano pase a serlo? ¿Por qué ocurre en ese preciso instante y no en otro? Sólo por intereses ideológicos y económicos pueden aceptarse semejantes sinsentidos. Ojalá que Navarra y el resto de comunidades despierten de este “sueño de la razón” para rechazar el monstruoso crimen del aborto.

Luis González

Ver en El Diario Digital de Ansoáin

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